Shehzad Luqman tenía de 27 años. Como cada día, se dirigía en bici al trabajo pasando por Petrálona, un barrio popular del centro de Atenas repleto de cafés, casas bajas, señoras vecinas del barrio de toda la vida que comienzan a acostumbrarse a los jóvenes modernos que lo han puesto de moda. Una moto se pone a su lado y los dos jóvenes griegos que van montados en ella comienzan a insultar a Shehzad. Le tiran al suelo y le asestan siete puñaladas con sus navajas mariposa. Lo mataron por ser pakistaní sin que mediara provocación alguna.

Este mes se han cumplido tres años del asesinato. Una manifestación antirracista recorrió Petrálona. “Para que no lo olvidemos nunca”, decía una de las pancartas. María, joven antifascista ateniense, recuerda que en 2013 “ese tipo de ataques era habitual, pero no había muertos. A Shehzad lo dejaron tirado como a tantos otros después de darle una paliza; se desangró antes de que llegara la ambulancia”. Entre 2011 y 2013 el Racist Violence Recording Network registró más de 350 ataques racistas. Uno cada dos días de media.

“En esa época todas las personas que no somos blancas teníamos mucho miedo” cuenta Mijalis, ciudadano griego de origen nigeriano. “En cualquier lugar te podías encontrar con los nazis. Cualquier albanés, negro u homosexual que viva en Atenas sabe de lo que hablo”. La fantástica película Xenia retrata la Grecia de esa reciente época a través de Dany, un adolescente gay de origen albanés que viaja desde Atenas a Salónica a conocer a su padre, que resulta ser un cargo de Amanecer Dorado.

Ascenso del neonazismo griego

Perseo era un semidiós hijo del dios Zeus y la humana Danae. Entre otras muchas aventuras y desventuras, en Etiopía encontró a la que sería su mujer, Andrómeda, encadenada a una roca por sus padres para que fuera devorada por Ceto. Este monstruo marino del inframundo había sido enviado por Poseidón como castigo, porque Casiopea, madre de la joven, había presumido de ser más hermosa que las Nereidas, las ninfas del Mar Mediterráneo. En la película Furia de Titanes, una adaptación de este mito, sustituyeron al Ceto por el Kraken, una criatura marina de la mitología nórdica. “¡Liberad al kraken!” ordena Zeus a Poseidón tanto en la película de 1981 como en su más reciente remake.

Los movimientos nazi-fascistas, desde los años 30, son el Ceto o el Kraken de las élites. Cuando los movimientos emancipadores presumen de su potencia como Casiopea de su belleza, los privilegiados envían al Ceto para que devore a Andrómeda, que suele adoptar la forma de migrante, transexual, mendigo o izquierdista. Así es como explica el ascenso de Amanecer Dorado el documentalista Aris Chatzistefanou, autor de la película Fascism Inc, que compara el fascismo europeo de los años 20 y Amanecer Dorado. Según Chatzistefanou, igual que el nazismo alemán focalizaba su ira propagandística en los judíos mientras atacaba a los movimientos sindicales y anticapitalistas, Amanecer Dorado persigue a los inmigrantes y actúa en beneficio de los grandes capitalistas, por ejemplo, dando palizas a los huelguistas del puerto de El Pireo que protestaban contra la privatización.

“Amanecer Dorado ha demostrado ser un instrumento muy útil para las élites económicas. Lo primero que hicieron al entrar en el Parlamento fue votar a favor de las privatizaciones, apoyar las medidas de austeridad y decir que debemos permanecer en la Eurozona y la Unión Europea”, denuncia Chatzistefanou.

A pesar de las voces que alertaban sobre el peligro del ascenso del neonazismo en Grecia, las autoridades helenas sólo empezaron a actuar tras el asesinato de Pavlos Fyssas, un rapero y militante de izquierda de El Pireo. Fue asesinado por miembros de Amanecer Dorado el 17 de septiembre de 2013 mientras veía un partido de su equipo, el Olimpiakós. Uno de ellos reconoció al cantante en el bar en el que ambos seguían el partido. Comenzó una discusión y, al acabar ésta, el neonazi realizó una llamada de teléfono. Decenas de matones se presentaron en el lugar y Yorgos Roupiakis asestó varias puñaladas mortales a Fyssas. Roupiakis es afiliado y empleado en la cafetería de una de las sedes de Amanecer Dorado.

Magda Fyssa, madre de la víctima, siempre ha sostenido que el diputado Yannis Lagos fue quien dio la orden de matar a su hijo y que Yorgos Roupakias, autor confeso de los hechos, no fue sino el mero ejecutor. Testigo en el proceso judicial contra la cúpula de la organización neonazi que se reanudó en septiembre, Magda Fyssa explicaba en una conmovedora llamada telefónica a un programa de televisión la manera en la que se produjeron los hechos y los enormes problemas que ha tenido la acusación en el juicio debido a la connivencia entre la policía, los grandes medios de comunicación griegos y Amanecer Dorado.

“Vamos vestidos de ciudadanos normales, sin llamar la atención. Nadie hace nada hasta que se dé la señal. Hay que esperar a que [el diputado Yannis] Lagos de la orden y, entonces, disparamos a todos. No dejamos ni uno”. El que habla es un dirigente de la formación neonazi Amanecer Dorado. Las palabras, pronunciadas en una sala repleta en una de sus sedes oficiales, están registradas en un vídeo. La grabación constituye una de las pruebas más importantes en el juicio contra Amanecer Dorado porque, según la acusación, demuestran que, como dice su madre, el asesinato de Fyssas no fue un hecho aislado sino que responde al modus operandi habitual de la organización.

El juicio al que nos referimos es el que se celebra contra 69 miembros del partido neonazi Amanecer Dorado en Atenas. Entre ellos se encuentran el líder de la formación ultraderechista Nikolaos Mijaloliakos, la dirección del partido, todos sus diputados y decenas de  militantes. Están acusados de conspiración para el asesinato, organización criminal y otros delitos menores. El juicio, tras varias suspensiones previas, comenzó a principios de septiembre. Está previsto que la vista oral se alargue más de un año y medio, sin contar con lo que pueda tardar el tribunal en dictar sentencia, ni el periodo para presentar y resolver los recursos de las partes.

Caída del neonazismo griego

El asesinato de Pavlos Fyssas fue el punto de inflexión. Había que parar los pies al monstruo, ya era demasiado tarde. Hasta entonces, según Chatzistefanou, sus actividades eran perfectamente funcionales para los intereses de las élites helenas, por dos motivos. Por un lado, ayudaban a reproducir la falacia de los extremos simétricos, esa que dice que “los extremos se tocan”, para desacreditar a los movimientos populares que han sacudido las plazas y las calles de Grecia durante la última década. Por el otro, actuaban de verdadera fuerza de choque contra los movimientos contestatarios. En Grecia, durante el periodo 2010-2013 fue habitual ver a los neonazis atacando manifestaciones anarquistas al lado de los antidisturbios. Más que al lado, delante, actuando como una vanguardia paramilitar que podía permitirse las ilegalidades que los policías no podían cometer.

El periodista del diario griego Efemerida Ton Syndakton Dimitris Psarrás recuerda las principales acusaciones contra Amanecer Dorado en el proceso judicial: el asesinato de Pavlos Fisas, las palizas a los sindicalistas del PAME, las palizas a los pescadores de Pérama que reclamaban mejoras laborales. Para Psarrás, estos hechos demuestran una actividad continuada como organización criminal. Autor de numerosos reportajes de investigación sobre Amanecer Dorado, Psarrás ha descubierto documentos que demuestran que sus militantes nunca actúan sin recibir una orden de un superior, lo que le ha costado graves amenazas. Tuvo ocasión de explicarlas en el juicio, en el que es testigo de la acusación. “Desde 1980, cuando se crea, Amanecer Dorado ha sido una organización criminal que trata de enmascarar sus actividades bajo la apariencia de ser un partido político” sentencia Psarrás

Tanto Psarràs como Chatzistefanou coinciden en que, a pesar de que el fascismo es un fenómeno alimentado por las oligarquías en beneficio propio, cuando crece demasiado ni siquiera ellas son capaces de controlarlo del todo. Esta razón es la que, en opinión de Chatzistefanou, explica que en 2013 el Estado griego se diera cuenta de repente de que Amanecer Dorado se le iba de las manos. “Mientras asesinaban inmigrantes no pasaba nada, cuando empezaron a matar griegos, los partidos del poder y los empresarios que hasta entonces los habían alimentado se pusieron nerviosos”, afirma.

Los armadores griegos que hasta entonces habían financiado a los neonazis dejaron de hacerlo. Estos vínculos quedaron al descubierto gracias a una investigación de la fiscalía especializada en asuntos económicos. Una instrucción relacionada con el tráfico de armas condujo hasta el empresario Anastasios Pallis, exsocio del armador y copropietario del periódico Proto Thema Victor Restis. En casa del primero fueron localizadas, además de armas, numerosa documentación y material propagandístico neonazi. La fiscalía, en las conclusiones provisionales del juicio contra Amanecer Dorado, afirma que Pallis y Restis no son los únicos empresarios que financiaron el partido y apunta hacia otros armadores del puerto de El Pireo.

Las televisiones que les daban visibilidad dejaron de invitarles. Los deportistas que se fotografiaban con ellos prefirieron no hacerlo. Pero una institución siguió teniendo una relación privilegiada y estrecha con los extremistas: la policía.

Decir que hay complicidades entre la policía y Amanecer Dorado puede sonar exagerado o paranoico. No lo es. Varios estudios electorales revelan que entre el 48 y el 55% de los policías griegos vota al partido neonazi. Estos análisis comparan los resultados de las mesas electorales en las que no votan policías con las que sí. En Grecia los agentes de las fuerzas de seguridad no votan donde están empadronados, sino en los colegios electorales más próximos a las comisarías en las que están destinados. El resultado es alarmante. Mientras el promedio de voto general a Amanecer Dorado rara vez supera el 7%, en las mesas donde ejercen su voto los policías fue el  doble tanto en las dos elecciones de 2012 como en las dos de 2015. Puesto que en estos centros electorales no votan sólo los policías, sino que éstos suponen allí entre el 20 y el 40% del censo, los cálculos más prudentes dan un resultado de casi el 50% de agentes votando a los nazis.

En abril de 2014 Amnistía Internacional denunció estos vínculos. En 2014, altos mandos de la policía fueron relevados de sus cargos por su relación con Amanecer Dorado. Eran miembros del partido y habían encubierto delitos cometidos por miembros del mismo. La policía griega ha tolerado y encubierto ataques racistas, en ocasiones delante de las cámaras de televisión.

Para Ilektra Alexandropoulo, de la iniciativa ciudadana Golden Dawn Watch, el juicio está teniendo efectos muy evidentes mucho antes de que se conozca la sentencia. Amanecer Dorado ha desaparecido de las calles. Ya no hay repartos de comida “sólo para nacionales” en la plaza Agios Pandeleimonas, otrora bastión de Amanecer Dorado en Atenas; los niños y niñas juegan en los columpios del parque infantil que los nazis habían cerrado para evitar que los  griegos jugaran con los hijos de los migrantes.

Golden Dawn Watch está haciendo informes de cada una de las sesiones de la vista oral del juicio. Ya han elaborado más de cuarenta actas con los detalles de las comparecencias de los testigos y peritos que han declarado ante el tribunal. Además, en su cuenta de Twitter se puede seguir en directo la vista oral los días que se celebra el juicio.

Parte de la izquierda griega cree que, además del juicio, habría que promulgar leyes que prohibieran ideologías como la de Amanecer Dorado. Chatzistefanou discrepa. Él alerta del peligro de las leyes de excepción aun cuando se apliquen a sus enemigos. “No hay que juzgar a los miembros de Amanecer Dorado por su ideología nazi sino por sus actividades criminales” razona “pues permitir leyes que persigan ideologías -incluso la ideología nazi- es contraproducente. Aunque una determinada ley de excepción se cree teóricamente para perseguir a los nazis, la historia demuestra que, tarde o temprano, el Estado la aplicará contra la izquierda”.

Amanecer Dorado bajó en las elecciones del pasado mes de septiembre, aunque sigue siendo la tercera fuerza del Parlamento. Obtuvo 8.866 votos menos que en las de enero. Tampoco ha sido capaz de capitalizar políticamente la crisis de los refugiados. A pesar de que, según la Organización Internacional para las Migraciones, más de un millón de refugiados han pasado por Grecia, el racismo no crece en esta parte del Egeo. A diferencia de sus socios en otros países de Europa del Este, Amanecer Dorado no ha conseguido utilizar el miedo a los refugiados a su favor. Intentaron hacer un mitin contra los refugiados en Lesbos y una concentración antifascista de vecinos de la isla se lo impidió.

Chatzistefanou defiende, sin embargo, que el peligro no ha desaparecido del todo. “Hasta 2013 Amanecer Dorado servía para contrarrestar un movimiento multitudinario que protestaba con contundencia en la calle por cada nuevo recorte. Hoy, con Syriza en el gobierno, los ajustes neoliberales se aplican sin que en la calle haya una respuesta comparable. Amanecer Dorado no sólo no es necesario para las oligarquías, sino que es molesto. Pero ¿qué pasará si vuelve a haber un movimiento contestatario tan fuerte como en 2012? Nadie puede asegurar que, si eso ocurre, los oligarcas no resuciten a Amanecer Dorado”. Más vale que para entonces estén juzgados.

Para leer este artículo en su publicación original: CTXT

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